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By Mario _LAMANOLOCA_

ENCUENTRA LAS DIFERENCIAS

ENCUENTRA LAS DIFERENCIAS

De cómo nació nuestro actual sistema capitalista habría largo debate. Lo que si está claro es que surgió inspirado por las tripas de un feudalismo venido a menos, a consecuencia de la necia administración del erario. Al pueblo se le ordeña. Pero si no lo alimentas y alientas, como las vacas, la ubre se seca, le duele… y acaba por cornearte si te agarras a ellas.

Después de siglos de experiencia, los políticos y empresarios que dominan las naciones y redactan sus destinos, deberían haber aprendido de los errores del pasado. Y a pesar de que las comparaciones son odiosas,  gran parte del mecanismo de distribución social del actual sistema capitalista, mantiene la antigua avaricia que precipitó el derrumbe de la pasada nobleza. El dinero del contribuyente, del trabajador medio, sigue repercutiendo, en mayor medida y proporción, hacia el agasajo y placer de la clase más alta. Cabrían ejemplos de diversa índole, pero voy a centrarme en uno solo, respondiendo a la mayúscula sorpresa que me propinó.

El medio de comunicación por excelencia; “la televisión”,  a medida que el sistema capitalista degenera, se ha ido poblando de aberrantes espacios poco representativos de la realidad social. Que las cadenas privadas antepongan el beneficio y la plusvalía al uso responsable del poder de los “medios” es moralmente cuestionable, aunque legal y depravadamente lógico. Programas como Gran hermano, el Tomate o los estresantes Telediarios, obsesionados con el espectáculo, más que con la verdad y la información, representan la decadencia de una forma de vida abocada al colapso. Vuelvo a repetir que la empresa privada usa técnicas lógicas de gestión y marketing capitalista, que tienen como única misión el beneficio económico. En cierta forma es comprensible, ya que el sentido de la empresa no es otro que la obtención y creación de dinero. ¿Pero puede acogerse un ente público a los mismo criterios de funcionamiento? Bajo mi opinión “no”. El dinero del contribuyente a de usarse con la cordura altruista que ha conseguido elevar al hombre sobre el resto de las especies naturales; un concepto simple, aunque para algunos de difícil compresión. El caso es que en un reciente programa de la cadena pública TVE 1, hemos asistido al uso más repulsivo del capital público que jamás he tenido la desgracia de presenciar. Me refiero a MIRA QUIEN BAILA; un espacio de bajísima calidad, de propósito incierto, educacionalmente nulo y aburrido como un desfile militar. Cualquiera podría contestarme que eso no son más que opiniones personales, y que a ellos si les gusta y entretiene. No dudo que haya gente a la que le encante el programa, pero mi indignación, más que en el contenido se centra en el continente.

Vayamos por partes: Primero analizaremos el sueldo neto que cobran algunos de los invitados famosos. Pongamos a la nietísma del generlísimo, Carmen Bordiú. La señora, de familia enriquecida con el espolio y la muerte de cientos de miles de españoles, lejos de considerarse por el ente público persona non grata, recibe de los contribuyentes un montante de 40.000 euros por noche. ¿Mucho? Bueno, para algunos si, para otros no. Todo depende del nivel de productividad. Si su presencia genera más ingresos por publicidad que gastos, podemos considerar que su sueldo se ajusta a buena contabilidad. ¿Entonces de que me quejo? Dirán. Y ahora viene la mejor parte. Los 40.000 euros que cobra esta señora_ bajo mi prisma de dispersa moral _ se extraen de los impuestos de todos los españoles, como ya he dicho. Un dinero que debe ser invertido de la mejor y más justa forma por los gestores del erario.  Por otro lado, si tenemos en cuenta el capital que están recibiendo, a día de hoy, el grupo de investigadores que más avances ha gestado en la lucha contra el cáncer, podemos empezar a despejar las dudas que puedan tener ustedes al respecto de crítica. Este grupo de cerebros, que trabaja y lucha por la humanidad cada día de su vida, ingresa, en concepto de subvención para investigación, un total de 40.000 euros para tres años de trabajo: Carmen Bordiú 40.000 por noche. Investigación contra el cáncer 40.000 euros para tres años. ¿Puede alguien explicarme, una vez con estos datos sobre la mesa, que diferencia existe entre las maneras feudales de distribución de la riqueza y las maneras de nuestra democracia parlamentaria? Las orgías de los ricos siguen anteponiéndose a las necesidades de los pobres; aunque sean los pobres los que generen el capital con su trabajo diario.

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