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By Mario _LAMANOLOCA_

LOS ASESINOS DEL PENSAMIENTO

LOS ASESINOS DEL PENSAMIENTO

Todo crimen de naturaleza homicida tiene su origen en el miedo. Al acto de matar, ya sea un cuerpo físico o una idea incorpórea, proceden de la misma fuente, y son en esencia producto del terror intrínseco a lo desconocido.

Los celos, la avaricia, la envidia, el odio religioso; hay muchas razones, pero un solo resultado: la eliminación de aquello que perturba la lineal razón de la existencia del homicida.

La negativa al cambio o a una nueva circunstancia vital; (si estoy arruinado no quiero experimentar la pobreza, si mi mujer me abandona  no quiero experimentar los celos y el desamor) todo procede de la misma fuente; el miedo.

Incluso los asesinos más psicóticos, que en primera instancia parecen matar sin sentido, por puro y simple placer, es el miedo a la astenia emocional lo que los empuja a hacerlo. Necesitan sentir que están vivos. Y si la única forma que encuentran es con la sumisión y el dolor del prójimo, no dudan en quitarles la vida. El miedo a su propio sufrimiento emocional los hace aplastar al igual para sentirse bien.

Los asesinos del pensamiento viven en un mundo perturbado, como el asesino de su esposa, o aquel que mata por mandato divino. Los asesinos del pensamiento transitan con ojos desencajados, esperando que los fantasmas libertinos los atrapen para arrastrarlos al infierno. Son seres incompletos, carentes de empatía, incapaces de asimilar su procedencia humana, con los triunfos y miserias de la especie. Son renegados de su propio ser. Exiliados de su propia mente, que les perturba con cada idea que pueda remover los cimientos de lo que hasta ahora creían cierto.

Los asesinos del pensamiento se pueden esconder tras sotanas o trajes de militar, engalanados con Armani o con cutres pantalones deshilachados. Pueden estar disfrazados de cualquier especimen humano. Lo que si presentan como indudable seña de identidad es el yugo divino que blanden orgullos. Los asesinos del pensamiento, todos los asesinos del pensamiento, se esconden tras los Dioses, intranquilos por la posibilidad de verse privados de su opulenta vida material. ¡Quién lo diría! Los asesinos del pensamiento existen y son tan peligrosos como cualquier asesino. Los asesinos del pensamiento harán lo que esté de su mano para matar al pensamiento. Incluso matar al que piensa. Sucedió, sucede y sucederá…

LA FRASE DE HOYVivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás.René Descartes (1596-1650) Filósofo y matemático francés. 

 

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